Un discípulo le dijo a Josu:
-Maestro, enfrentando al desastre, ¿qué haces para evitarlo?
Joshu abrió los brazos, inspiró profundamente y dijo con amplia sonrisa:
-Esto es lo que hay.
El discípulo dice: "Cuando se produce un desastre, ¿cómo evitarlo?"
-El desastre no existe.
El término mismo le da carta de naturaleza; la conciencia del desastre CREA el propio desastre.
En el fondo, cuando nos encontramos en una situación que nos parece catastrófica, deberíamos darnos cuenta de que lo que nos sucede no es horrible. Como Joshu, podríamos decir "esto es lo que hay". Cada cosa que nos pasa es como una maravilla. Estamos en medio de la "cosa" y es "lo que hay". No debemos llamarlo desastre. Debemos llamarlo la vida con sus contradicciones, sus crisis y sus múltiples facetas. En medio de lo que se llama desastre, estamos en "lo que hay". Entablan un proceso contra mí, "es lo que hay".
Con un estado de ánimo semejante, no se evita la vida y sus duros reveses. Al contrario, uno se sitúa en el centro de la catástrofe. Se hace frente al acontecimiento, se dice "es lo que hay" y se vive. En ese momento, el desastre deja de existir. No queda más que la vida con todo lo que nos trae de evitable y de inevitable. Todo mezclado.
Cuando Joshu responde "esto es lo que hay" aceptando el acontecimiento, encantado, no da ningún consejo intelectual. Muestra que está allí. Muestra también que si hay que hablar de desastre, no existe más que uno: el discípulo y sus preguntas intelectuales.
Cuando las personas se quejan de su situación, estoy tentado a menudo a decirles: "Esto es lo que hay", pero ellas están demasiado encerradas en su sufrimiento o en su problema para aceptarlo. No comprenden que se les pueda decir "Escucha, lo que te pasa no es una catástrofe. ¡No trates de evitarlo! ¡Vive!".
Mi padre acaba de casarse en segundas nupcias. Su nueva mujer le prepara una fiesta para su cumpleaños y no me ha invitado. Y tampoco ha invitado a mis hermanos. No es posible. He hablado con ellos para saber si había que ir o no. ¡No te das cuenta! ¡Ella nos impide ir al cumpleaños de nuestro padre!
-Tu padre tiene una nueva mujer. "Es lo que hay". Te invitan, "es lo que hay". No te invitan, "es lo que hay". ¿Por qué asimilas este acontecimiento con un desastre?, ¿Por qué lo ves de una manera negativa?.
Mi hijo no me telefonea nunca. Estoy desesperada.
-Si tu hijo quiere llamarte, te llama. "Es lo que hay". Si no quiere llamarte, no lo hace. "Es lo que hay" también.
Es difícil hablarles a las personas del DESAPEGO, porque, en general, están muy apegadas y no pueden liberarse.
Un místico es precisamente alguien que sabe liberarse de sus ataduras. Como un barco que viene a anclar en un puerto, amarra, pero en el momento en que abandona el puerto, suelta las amarras que le retenían en el muelle.
Alejandro Jodorowsky, extracto del libro "El Dedo y la Luna" Ediciones Obelisco 2007, página 147
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